Primer dia vacaciones don julio alpargatas

El primer día de vacaciones

Parece mentira, pero no, es cierto. Parecía que no iba a llegar nunca pero al fin, puedo decir: ¡Estoy de vacaciones!

Si, aquí estamos, arreglándonos para salir. Aquí frente al espejo, hago balance de este primer día de vacaciones y la sonrisa se me ilumina. Llegamos anoche, tras un vuelo sin incidencias, excepto un leve retraso en la salida, cosa totalmente normal en estas fechas. Con las maletas cargadas de ropa y, sobretodo, de ilusiones y planes para estos días libres que no esperan, cogimos un taxi del aeropuerto al hotel.

Era ya de noche y estábamos agotados cuando tras completar el check-in en recepción subimos a la habitación. Al entrar, un nuevo subidón de energía, una habitación muy acogedora, con muebles y decoración de estilo muy mediterráneo, y lo mejor, una pequeña terraza con unas vistas increibles a la piscina y al mar.

Me tiro en la cama, observo los detalles, ¡que maravilla!¡ya estamos aquí! Me puede el sueño, pero antes de dormir un último empujón. Coloco la ropa en el armario y guardo la maleta: no te quiero ver hasta dentro de un par de semanas, cuando llegue la hora de volver…

Esta mañana, aún con el horario de oficina en mi subconsciente, me he despertado a las 7. Ha sido maravilloso mirar a mi alrededor, sonreír y darme la vuelta para continuar durmiendo un par de horas más.

Tras un desayuno estupendo con fruta recién cortada, cereales y café en el buffet del hotel, nos dirigimos a la piscina. Inmensa, de agua cristalina, y un bar al ladito del bordillo. Un par de tumbonas bajo una sombrilla, el periódico del día, ahora un refresco, después un rato de lectura de una novela que tengo entre manos, un bañito refrescante y vuelta a la tumbona. ¡Esto si que es vida! Relax total, lo necesitaba y me lo merecía.

Llega la hora del almuerzo, vamos al restaurante, qué placer, olvidarte de la compra, de la cocina, de planificar el menú… Todo fácil y apetecible. Ensalada completa y pescaito frito, y sin tener que pensar en fregar después, al contrario, ahora toca siesta.

 

Tras un granizado de café delicioso, nos vamos a la playa. Sombrilla y hamacas, también, por gentileza del hotel. Protección solar, un baño refrescante en el mar y luego un paseito por la orilla. No hay mejor forma de lograr un bronceado uniforme y sin sufrimientos. A unos cuantos metros, encuentro a un monitor de windsurf, dando una clase de iniciación a un grupo de veraneantes. Parece divertido, igual me animo a probar en estos días. Vuelvo a la hamaca, voy a ojear las excursiones previstas, hay que descansar, pero en un par de días, comienza la parte de aventura de nuestra escapada. ¡Que ganas tengo!

 

 

Pues lo dicho, un primer día maravilloso, pero aun no ha acabado. Aquí sigo terminando de arreglarme, un vestido colorido y maquillaje ligero. Vamos a salir, nos han recomendado un pequeño restaurante aquí al lado para picar algo y de ahí vamos directos a la zona de fiesta. Un paseo plagado de pubs, terrazas, música en vivo y mucho ambiente, con gente de aquí y de allá. Ya estoy lista, eso si, un zapato elegante y cómodo para darlo todo en esta primera noche de mis esperadas vacaciones. ¡A disfrutarlas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 + siete =